Necesito comunicarme con mis alumnos

Necesito comunicarme con mis alumnos


Al terminar la clase pensé: esta generación sí ha sido diferente

Cada año se presenta una nueva generación en mi salón, los alumnos son diferentes y sin duda presentan nuevos retos. Pero este año ha sido especial. Esta generación está muy acelerada, los maestros del año anterior me comentaron desde el inicio del ciclo escolar que eran demasiado activos, incluso indisciplinados. Pero creo que este tipo de estudiantes te permiten hacer más cosas, nuevos proyectos y explotar su energía para mejorar sus logros. No me equivoqué, han sido incansables y han dado mucho.

Al iniciar el ciclo eran sumamente dispersos y tenían una fuerte carga negativa, durante su vida escolar les han enseñado que son “mal portados” y “rebeldes”. En efecto, para el sentido tradicional, no pueden estar quietos y callados, escuchando solamente la los maestros en las muchas horas del día, de la semana, del mes. Entonces me propuse un cambio, era necesario para mí después de ocho años dando clase y decidí arriesgarme, romper con lo que, por cierto, tampoco me era suficiente. Exploré nuevas formas de comunicarme con ellos, siempre dentro de un marco de respeto profundo por su desarrollo y su forma de pensar, les propuse una gran cantidad de proyectos nuevos.

Pero necesitaba ayuda y, algo que me fue de mucha utilidad fue el curso de Innovateca dedicado a la comunicación efectiva en el aula. En él encontré diversas herramientas que me permitieron establecer un contacto efectivo con mis alumnos.

Al principio no fue nada fácil. Presentaron una gran resistencia al trabajo e incluso al éxito. Estaban muy acomodados en su perfil de malos estudiantes, ya impuesto, ya auto acondicionado. El tema central es que nadie esperaba nada de ellos y ellos lo habían aceptado como algo seguro. Entonces inicié mi tarea con estrategias de comunicación que fueron lapidando, día con día, este imaginario.

El reto ha sido muy grande, lo más importante fue mostrar en cada momento que sí confiaba en ellos y, esto debí respaldarlo no con discursos sino con cercanía, cada tarea que les solicité me esforcé por revisarla a conciencia y hacer comentarios precisos sobre la posibilidad de mejorar. Fui exigente y no les permití la mediocridad, hasta que los primeros visos de disciplina empezaron a surgir junto con los primeros resultados. Recuerdo bien sus caras cuando presentaron un periódico mural al que le dedicamos más de un mes. Creo que nunca habían trabajado tanto, e hicimos todo para que el resto del colegio observara su esfuerzo.
Creo que en ese momento sembramos juntos una semilla. Después, continué las revisiones exhaustivas de ortografía y redacción, lectura de comprensión y expresión de ideas propias. Son temas que normalmente los que somos docentes nos molesta que no estén bien preparados porque nos impide avanzar en el desarrollo de nuestros programas, ¿pero quién va a remediarlo si no somos nosotros? y ¿qué es más importante que esto? Pareciera que no se puede avanzar con el interminable programa formal con estos lastres, pero con una comunicación efectiva se pueden integrar mediante proyectos transversales y avanzar en el desarrollo de estas habilidades fundamentales. Se convierten en potenciadores, factores que permiten avanzar rápidamente y crear estrategias mucho más interesantes y divertidas.

Después, creo que enloquecí. Otros profesores, primero incrédulos, se incorporaron a esta oportunidad y creamos, por medio de consejos estudiantiles académicos, una feria de ciencias; elaboramos y editamos cuentos mediados por tecnología y, ahora, en el último tramo estamos preparando un panel con especialistas para el cuidado del medio natural y cultural.


Al inicio me propuse transformar la vida de mis alumnos y mostrarles que no tienen límites, pero, debo decir, ellos han provocado que rompa mis propios límites. Sé que esta generación deberá continuar su camino, pero hemos aprendido juntos y creado puentes de comunicación efectiva que nos han llevado a nuevos horizontes. Entiendo que pronto terminará esta experiencia pero sin duda seguiré preparándome y aprendiendo.

Autora: Daniela Gracía - Docente, autora, consultora educativa

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