Necesito aprovechar mi tiempo...

Necesito aprovechar mi tiempo...


¡El despertador de nuevo! Mucho que hacer

Por un momento detente e imagina. Puedes regresar el tiempo hasta esta mañana pero solo podrás hacerlo tres veces. Después de ello, regresarás a tu vida normal.

Ahora, amanece, abre los ojos y empieza a correr, trata de hacerlo lo mejor posible, hoy no te vas a equivocar. ¡Al baño y a vestirse! Debes alistar a los niños para llegar a la escuela; el uniforme completo, la mochila, el “lunch”. Apresurar a todos. El desayuno, a prisa, a la calle. A llegar lo más rápido posible. Por fin cada quien en donde debe estar y a tiempo. Ahora, a concentrarse en el trabajo. Este día será pesado pero podrás con ello. Al mal tiempo, buena cara. Avanzas pero no deja de estar en tu cabeza la multa que hay que pagar. También hay que pensar en la comida de mañana, bueno, en la cena de hoy, creo que falta algo de leche; completar el uniforme, comprar las hojas que pidieron y en serio … debes arreglar la gotera del baño, cada día está peor. El tiempo se agota, la mañana se ha ido.

A la hora de la comida vas al banco y te arriesgas, vas por las hojas que había que comprar. Bien, una cosa menos. De regreso en el trabajo tienes una buena tarde, pero al salir recibes una llamada, hay que detenerse en la farmacia y comprar algo de medicina. Aún te das tiempo y compras leche. ¡Cuánto tránsito! Como cada día. Al fin, llegas, la cena, a preparar todo para mañana, un rato para conversar y cuidar al enfermo. Por fin a descansar.

¡La gotera!... El uniforme...

Segunda oportunidad. Esta vez no se irá el tiempo. Piensa rápidamente todo lo que debes hacer. De acuerdo, lo tienes. De prisa, niños, baño, lunch, desayuno, a correr. Antes de salir te das cuenta que aquella pared que miras fijamente cada mañana tiene más humedad, habrá que hacer algo. ¡Eres grande!, todos a tiempo y en su lugar. Nadie es mejor que tú en tu trabajo, te esfuerzas. En la comida resuelves el uniforme pendiente y te das tiempo para comprar en el super. De trayecto a casa piensas que es necesario hacer algo de ejercicio, claro comer a tus horas y dormirte a tiempo. Al llegar el teléfono dejó de funcionar; ¡pero si está al día!, habrá que hablar mañana a la compañía de teléfonos. ¿Qué se podrá hacer con la pared? Hay varias opciones, pero debes quitar el recubrimiento. Mejor ahora y no dejarlo para después… Antes de descansar quieres leer un poco; por fin a dormir.

¡La gotera!...

Tercera oportunidad. Además, hoy hay que arreglar el teléfono y claro, la gotera. A correr, niños, lunch, desayuno, baño, todos a tiempo y en donde deben estar. Al llegar al trabajo resulta que no todo va bien. Esta vez, uno de tus compañeros ha faltado y hay que cubrirlo. Hay que esforzarse un poco más. Es hora de comer, hablas a la compañía de teléfonos y te comentan que el técnico irá el viernes en un horario de 14:00 a 20:00, transcurre media hora en la que tratas de explicar que no estás en tu domicilio para desconectar el equipo que estás reportando y tratas de pedir un horario más específico para la visita del técnico. Es inútil, pensemos mejor quién puede ayudar a recibirlo el viernes de 2 a 8 de la noche.

Debes regresar al trabajo. Comes rápido y te llaman, te dicen que te equivocaste al entregar un formato. Tratas de hacer memoria pero no recuerdas haberte equivocado. En fin, hay que arreglarlo. Corres contra el tiempo, llegas a casa, preparas todo para el siguiente día. Qué cansancio. A dormir.

¡La gotera!...

De acuerdo, no ha salido muy bien, han pasado tus tres oportunidades. Mejor regresas a la normalidad y esperas el fin de semana, tendrás más tiempo para hacer todo lo pendiente. Tal vez ahora sí arregles la gotera...

Cada día nuestras historias, más o menos complejas requieren de toda nuestra atención para ser ordenadas y provocar en nosotros la sensación de éxito. Todos tenemos grandes metas. Queremos crecer, sentirnos bien, ayudar a los nuestros y resolver todos los retos que se nos presenten. No necesitamos que los días se repitan para lograrlo.

Podemos liberar nuestro tiempo y estar en calma para disfrutar más las pequeñas cosas del día como las flores, nubes y las sonrisas; también podemos darnos tiempo sistemáticamente para hacer nuevos planes, para remodelar, poner un negocio o dedicarnos más a la música. Claro, sin dejar de lado el hacer ejercicio, comer a tiempo y dormir lo suficiente. Para lograrlo, debemos ordenar nuestras prioridades, organizamos y segmentar nuestras tareas, es decir, administrar nuestro tiempo.


Podemos lograr lo que sea si el tiempo lo convertimos en un aliado, una herramienta que nos pertenece y que podemos utilizar para nuestros propios fines. El camino es difícil y más cuando los factores externos a nosotros son adversos, pero hay que empezar.

En Innovateca entendemos que el éxito está directamente relacionado con que logres administrar tu tiempo de manera correcta y puedas hacerlo en forma continua y permanente. Sabemos que una vez que puedes administrar tu tiempo, puedes iniciar un camino lleno de logros y recompensas tanto en casa como en tu trabajo. Siempre se requerirá de tu empeño y dedicación, pero con las herramientas correctas puedes enfocar todo ese esfuerzo y sentirte pleno.

Te invitamos a formarte en Innovateca y desarrollar todo tu potencial personal y profesional. Administra tu tiempo y logra tus objetivos.

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