Identifiquemos la motivación

Identifiquemos la motivación


Hace un par de años, en uno de los programas de formación docente, se discutió acerca de cómo motivar a los alumnos. Dentro de cada aula, sabemos que los grupos son distintos. En ocasiones nos puede parecer que algunos grupos son “mejores” que otros y, en general, en la discusión pudimos establecer que depende de un sin fin de factores.

Entre los elementos principales reconocimos que nuestro propio perfil docente interviene en forma decisiva en el desarrollo y la actitud de los grupos. También la forma en que los alumnos han construído su auto-concepción tanto en lo individual como en lo colectivo; la currícula y el ambiente sociocultural en el que nos desarrollamos. Pudimos establecer una serie de elementos que intervienen en el proceso de motivación y que, por supuesto son determinantes para el logro de los objetivos académicos y también el desarrollo integral de los alumnos.

Para ello, utilizamos lo aprendido en el curso Estrategias de motivación docente que toda la plantilla había cursado durante las cuatro semanas previas en Innovateca. Entonces, como equipo pudimos establecer las bases teóricas de nuestro análisis sustentadas en dos pilares:
  • Con base en la “pirámide de Maslow”, establecimos las necesidades inmediatas de los estudiantes.
  • De acuerdo con Rafael Bisquerra nos adentramos en los elementos emocionales.

En los días siguientes estructuramos y definimos los factores. Al final, conseguimos establecer un instrumento que reflejaba, en lo general, la situación por etapas de desarrollo de nuestros estudiantes en cuanto a su red de necesidades.

Este marco lo comparamos entonces con el resultado de la evaluación docente que hicimos previa al inicio del programa de formación. Con ello, nos propusimos identificar las habilidades comunes y compararlas con la perspectiva que cada uno tenía sobre la motivación.

Los resultados fueron reveladores, después de conocer algunas de las propuestas teóricas que existen sobre la motivación, la perspectiva de más de la mitad de los docentes cambió acerca de las posibilidades que tenían para intervenir en el aula frente a grupo. Se incrementó su seguridad y se marcó un gran interés por proponer nuevas formas de acercamiento con los alumnos.


La mayoría de los docentes, identificaron que las estrategias que utilizaban podían ser ajustadas en su diseño para conseguir mejores resultados. Al mismo tiempo, todos coincidieron en que las estrategias de motivación debían estructurarse de acuerdo al perfil de cada grupo y que, incluso, el mismo perfil debía estar actualizándose en forma permanente de acuerdo a la transformación propia de los estudiantes y de su contexto. Parecía una tarea titánica, inalcanzable por la cantidad de responsabilidades diarias de todos. Pero solo era el principio, continuamos con el programa de formación y, poco a poco, se conformó una comunidad de aprendizaje.


En especial, se logró el intercambio de estrategias de motivación entre el cuerpo docente, con base en una discusión sustentada y respetuosa. Conforme las experiencias se han aplicado, se ha incrementado en forma proporcional la respuesta de los alumnos.

La motivación es un instrumento fundamental para la docencia y, es importante que sepamos cómo utilizarla, identificar sus elementos y más aún, reconocer las características de nuestros grupos para aplicar estrategias adecuadas en cada caso, sea por grupo o incluso, con por alumno. Las metas educativas de nuestra región, demandan que los docentes podamos intervenir de mejor forma para atender cada semilla que pasa por nuestras manos; sin embargo necesitamos prepararnos cada día.

Autora: Daniela Gracía - Docente, autora, consultora educativa

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